martes, enero 31, 2006

Pasión por Andrés Manuel

Hasta el momento las encuestas electorales nos han revelado cuál es la intención de voto de la población. Obviamente siempre nos muestran al candidato favorito y, hoy por hoy, ese candidato es Andrés Manuel López Obrador.

A falta de un estudio concienzudo al respecto, últimamente me he limitado a aguzar el oído y escuchar las diferentes discusiones que se dan sobre la contienda electoral en los diversos espacios que frecuento. Tengo que confesar que este es un deporte que disfruto enormemente y que suelo practicar en el anonimato con el fin de evitar algún percance. Digamos que es mi forma de tomarle el pulso a este país y por lo menos aquí en Monterrey ya me ha tocado ser testigo de una buena serie de improperios lanzados sin empacho alguno contra todo aquello relacionado con las elecciones. Lo que me resulta sumamente curioso es que dichos arrebatos van dedicados, en gran parte, al candidato de la Alianza por el Bien de Todos, nada más y nada menos que el Señor López.

Viendo así la situación, no puedo evitar pensar que Andrés Manuel es como las Águilas del América: el más querido y el más odiado a la vez.

Hablando en serio, entiendo que existan diversas razones por las cuales dicho candidato no sea el favorito de la sociedad regiomontana. Sin embargo, creo que ha llegado el momento de dejar a un lado las pasiones políticas y ser más racionales a la hora de emitir juicios.

“¡Si gana el Peje nos vamos a hundir!”. “Se va a gastar todo el dinero en los viejitos”. “Es un porro”. “No sabe nada de negocios”. “Está peleado con los empresarios”. “Va a dejar al país endeudado, así como dejó al DF”. “Un presidente naco, ¡jamás!”, son sólo algunas de las frases favoritas del público.

Ante tal escenario lleno de imágenes negativas, me parece justo reconocer que el tabasqueño no es un costal de defectos. Desde mi punto de vista, ha sabido establecer contactos con una gran diversidad de actores de la esfera pública, al menos durante su gestión como Jefe de Gobierno del DF. Ejemplo de ello es el trabajo de remodelación del Centro Histórico de la Ciudad de México, empresa llevada a cabo con la colaboración del gobierno capitalino y la iniciativa privada, dentro de la cual sobresale el nombre de Carlos Slim, personaje que no requiere presentación alguna.

En cuanto al famoso endeudamiento, muy pocos saben del acuerdo al que se llegó para estabilizar la deuda pública del Distrito Federal, reduciendo el pago de intereses y estableciendo un índice del 6% anual (uno de los más bajos), además de colocarla en la banca privada. Esta situación ha permitido lograr un ahorro considerable de recursos económicos que han sido destinados a otros rubros, particularmente a todo lo relacionado con el desarrollo social. Además, cabe señalar que la deuda, la cual oscila alrededor de los 40,000 millones de pesos, representa un porcentaje mínimo del PIB del DF.
En general, según lo que he podido observar, hay una especie de polarización de la sociedad. De hecho, esta situación ya se está observando en diferentes ámbitos. Los medios de comunicación constituyen un ejemplo muy ilustrativo al respecto. En este sentido, es muy probable que se radicalicen las posiciones de todos aquellos que están a favor y en contra de López Obrador. Yo creo que si López Obrador llega a la presidencia, estará obligado a tomar una posición más moderada, como ya lo hizo cuando asumió la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal, aunque sus detractores opinen que se convertirá en un Hugo Chávez que pondrá a temblar a todo el sector empresarial (líbranos señor de todo mal...)

Sé que la política tiene mucho de pasional, pero también debe tener su parte racional. Y es aquí donde los medios de información juegan un papel trascendental, ya que deben evitar caer en el juego de las exaltaciones políticas, como le ocurre con frecuencia al señor Pedro Ferriz de Con, quien incluye en sus sondeos de opinión preguntas tan torcidas y tan irrelevantes, que no hacen
más que desatar pasiones innecesarias.
- Amaya

sábado, enero 28, 2006

La irreverencia de los blogs

¿Conoce usted el mundo de los blogs? ¿Sabe quiénes los diseñan? ¿Qué los hace diferentes de otros medios de expresión? ¿Cuáles son las razones que impulsan a un individuo a crear un espacio donde fácilmente se pueden ventilar hechos bizarros, prosa urbana, sucesos políticos, poesía amateur, avances científicos, reseñas de libros y películas, chismes de barrio y hasta piratería china?

Espere un momento, ¿piratería china? Sí, así es. Usted mismo puede comprobarlo si visita el portal http://pincheschinos.blogspot.com. Con ese nombre resultaría fácil pensar que se trata de un blog cuyo autor es un verdugo xenófobo que ataca sin piedad a ese pueblo milenario que hoy por hoy ocupa un lugar protagónico en la esfera mundial.

Pero olvidémonos un poco del papel que juega China en las relaciones internacionales y concentrémonos por un momento en el tema que les presento el día de hoy. No se trata de franceses racistas, ni de australianos neonazis. Resulta que los autores de este sitio de Internet son mexicanos regiomontanos (tan regios que no pudieron soportar la derrota de los Rayados ante el Toluca en la final de fútbol de la temporada pasada). ¡Sí, señor!

Usted se preguntará, y con razón, qué es lo que pretenden estos muchachos con un blog tan chapucero. Bueno, pues su objetivo principal es delatar la piratería china. Claro, sus métodos pueden ser cuestionables, aunque ¿quién soy yo para juzgarlos?

Dejando a un lado el lenguaje que utilizan estos creativos regiomontanos para lograr sus propósitos, me parece que hay cierto mérito en lo que están haciendo. Todo comenzó, como lo relatan ellos mismos, un día “justo después que un pinchechino pensara que era buena idea robarse el logotipo del IMSS para su compañía”. La incredulidad me secuestró cuando observé detenidamente la imagen que estaba en la pantalla: un chino sentado frente a una mesa y, de fondo, el logotipo del Instituto Mexicano del Seguro Social con el nombre de la empresa del personaje en cuestión. ¡Hasta dónde ha llegado la piratería!

Pero esto no es lo único que usted encontrará en este portal. Sin duda alguna, estos regiomontanos están muy bien documentados sobre la piratería en dicho país asiático. Para ello, cuentan con una gran diversidad de fotos de productos chinos, que van desde los personajes de las Guerras de las Galaxias, pasando por los cafés Starbucks, hasta los “Air Pors” (I-Pods).
Pero entonces, ¿qué es un blog?

Para aquellos que no han tenido la oportunidad de encontrarse cara a cara con uno de ellos, el blog (web log) podría definirse como una especie de diario en línea donde se incluye información que es actualizada constantemente en un orden cronológico inverso. Cada quien puede escribir lo que se le ocurra. Es por eso que existen blogs de todo tipo. Algunos rayan en la frivolidad, pero muchos otros pueden llegar a ser considerados incluso como una forma de periodismo alternativo.

Lo que resulta realmente interesante de estos blogs es que, en ocasiones, se convierten en espacios de disidencia contra el status quo, desde la política hasta el mundo de las religiones, pasando por temas tan diversos como los derechos humanos, las elecciones presidenciales, los problemas macroenómicos, el sistema de salud, etcétera.

Esta forma de alzar la voz tiene el potencial de reforzar ciertas actitudes de intolerancia, las cuales serían sólo algunos de los efectos negativos de la libertad de expresión. Por otro lado, es bueno reconocer también que el blog ha sido utilizado por muchas personas con el objetivo de promover la cultura cívica, informando, invitando a la ciudadanía a actuar a favor de una causa justa, o simplemente denunciando públicamente a algún funcionario de gobierno corrupto.

Así es que, aunque parezcan irreverentes, los blogs son hoy por hoy, una nueva forma de expresar todo aquello que no tiene cabida en los canales tradicionales de comunicación masiva.

Y usted, ¿ya tiene su propio blog?
- Amaya

miércoles, enero 18, 2006

Le vin

Donnez-moi un peu du vin!

J'ai envie de m'accrocher à quelque chose de sacré.
Je voudrais parler à Dieu et lui dire "merci".
Vider mon âme pleine de phrases et sentiments.

C'est possible qu'avec le vin mon esprit soit liberé.
Je veux me sentir moins coupable d'avoir tout ce que j'ai.

Je vais pleurer de joie.
Je vais gouter mes larmes.
Je vais crier ton nom.

Donnez-moi du vin...
J'ai besoin de remplir mon corps.
Vider mon coeur.

- Amaya

Lupa Ciudadana

Hace unos días fue la presentación oficial del portal de internet www.lupaciudadana.com.mx, proyecto creado por el equipo de la revista Letras Libres, dirigido por Enrique Krauze, el cual tiene como objetivo primordial generar una “memoria crítica” de las declaraciones de los tres principales candidatos a la presidencia de la república: Roberto Madrazo, Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador.

Después de haber escuchado al propio Krauze explicar lo que se pretende hacer con este nuevo espacio electrónico, me di a la tarea de sumergirme al mundo cibernético y observar lo que a simple vista parece ser una acción ciudadana comprometida con el quehacer político en México.

¿Qué tiene de interesante el proyecto de Lupa Ciudadana?
En primer lugar, gracias a este portal, el ciudadano común podrá encontrar todas las declaraciones emitidas por los candidatos en cuestión. Esto siginifica que ya nos podemos ir olvidando de las frases sueltas, deshiladas, sin contexto alguno las cuales son, por supuesto, las favoritas de los medios.

Además de poner a nuestra disposición la frases salerosas y frecuentemente aventuradas de los candidatos, Lupa Ciudadana llevará a cabo la labor de efectuar tres tipos de análisis diferentes, los cuales tienen que ver con la factibilidad de las propuestas emitidas, la congruencia de sus palabras y la consistencia de sus argumentos.

Tomando en cuenta que vivimos en “una época de plena impunidad declarativa, en la cual los políticos pueden decir y prometer cualquier cosa sin una contabilidad social y moral”, creo que este ejercicio analítico representa un primer paso hacia una sociedad más comprometida con el futuro político de su país.

Me encantan estas iniciativas porque me hacen creer que todavía hay gente que se preocupa por México y que participa activamente en la transición democrática que estamos viviendo. Sin embargo, tengo que confesar estaría aún más contenta si este tipo de proyectos fueran promovidos no solamente por intelectuales o analistas expertos, sino por el ciudadano común, cuya motivación principal resida en el interés por la política.

Saco este tema a colación puesto que en unos cuantos días terminará la supuesta tregua política que anunció el IFE con bombo y platillo desde el mes de diciembre del año pasado y entonces todos estaremos expuestos una vez más al bombardeo mediático, a las palabras grotescas, a las mentiras descaradas, a las descalificaciones, a las aberraciones discursivas, a la amnesia de los políticos, a los sueños guajiros, a las eternas promesas.

Lupa Ciudadana puede ser una opción para monitorear las acciones de los candidatos en este año electoral. Y cuando llegue el esperado día de las elecciones, servirá como un recordatorio de todo lo que enunciaron a lo largo de estos meses. Por esta razón, me resulta trascendental tomar en cuenta que el sentido crítico no debe faltar en este ir y venir de palabras. La memoria no debe traicionarnos. Necesitamos ser más exigentes con los candidatos, por lo menos en materia del discurso político. Hay que demandar propuestas congruentes, consistentes y factibles. En cambio, hay que criticar la perorata endeble, ridícula e incoherente.

La información es una de las herramientas más poderosas con las que contamos los ciudadanos en el proceso de toma de decisiones. Es indispensable que sepamos qué es lo que acontece a nuestro alrededor.

Tal vez no nos guste la política, pero este no es un buen pretexto para desentendernos de lo demás. Es importante conocer a los actores políticos, sus palabras, sus trayectorias, sus acciones, sus anécdotas, sus amigos. Sólo de esta forma podremos determinar el rumbo de nuestro país. Eligiendo al mejor. Sin dejarnos llevar por las apariencias. Siendo conscientes de sus fuerzas y sus debilidades. Para que después no haya sorpresas.
- Amaya

lunes, enero 09, 2006

El monstruo de la desigualdad

¿Qué es la desigualdad? ¿Por qué no hemos logrado encontrar una fórmula eficaz para reducir el impacto negativo de este problema? ¿Qué medidas se pueden adoptar para luchar contra este mal que nos aqueja?
Estas preguntas no son nuevas. Pobreza, miseria y desigualdad han sido el común denominador en la mayoría de los países latinoamericanos desde la época colonial hasta la actualidad.

Entonces, si ya estamos acostumbrados a convivir con la desigualdad, ¿por qué nos hemos obsesionado con la idea de acabar con ella? Hay muchas razones. Puede ser por cuestiones exclusivamente éticas y morales. Por altruismo. Por un deseo de erradicar los males de este mundo. Por afanes heroicos.

Puede ser por todas las razones expuestas anteriormente. Sin embargo, desde un punto de vista político la situación es muy simple, hay que erradicar la desigualdad si queremos conservar nuestras democracias.

Esto lo saben los políticos (y cualquier persona con sentido común), por lo que las acciones gubernamentales destinadas a atacar dicho flagelo han brotado por montones. Pero no hay nada nuevo debajo del sol. Por esta razón, tal vez resulte obvio afirmar una vez más que la educación puede ser una herramienta útil en la lucha contra la desigualdad.

La primera medida sería incrementar la alfabetización, poniendo énfasis en las niñas. Como dice un proverbio africano, “educar a un niño es enseñar a una persona; educar a una niña implica hacerlo para una familia entera”. De esta forma se generaría un círculo virtuoso: disminuye la tasa de nacimientos, aumentan las medidas de higiene y la esperanza de vida, se generan más oportunidades laborales para las mujeres, hay un consecuente aumento en los ingresos y, en general, un mayor bienestar para la familia.

Otras acciones a seguir deben tomar en cuenta políticas redistributivas de la tierra y los programas de crédito para la vivienda. No obstante, hay que tomar en cuenta que la mayoría de estas iniciativas requieren recursos gubernamentales para ponerlas en práctica y es probable que se enfrenten a una resistencia política y de algunos sectores privilegiados de la sociedad.

Otras medidas alternativas importantes pueden ser la reducción del gasto militar y de los salarios de los políticos de alto nivel; la lucha frontal contra la corrupción; el mejoramiento de los salarios de maestros, policías, doctores; la ampliación de la base fiscal a través de la facilitación del pago de impuestos; y la implementación de programas con la participación del gobierno, empresas y la sociedad civil para la solución de necesidades básicas de la población en materia de salud, vivienda, educación, etc.

Estoy consciente de que el crecimiento económico es vital para disminuir la pobreza. En este sentido, las políticas macroeconómicas que incluyen el mantenimiento de niveles de inflación moderados son de gran importancia, pero no han sido suficientes hasta ahora. Lo que tienen que hacer nuestros gobiernos es invertir en la gente, en el capital social, que es la base de una sociedad próspera y estable.

En efecto, en condiciones de una desigualdad aguda, las consecuencias económicas y políticas pueden ser devastadoras. Movimientos insurgentes como el EZLN pueden emerger en un caldo de cultivo de injusticia social.

Cuando la desigualdad no provoca una rebelión, por lo menos sí genera una gran apatía política, hostilidad y desconfianza hacia las instituciones. La frustración generada es enorme y esto se traduce en los altos índices de abstencionismo electoral y en el rechazo a la participación ciudadana.

Finalmente, la implementación de medidas que tengan como objetivo la disminución real de la pobreza y la desigualdad, tienen que ir acompañadas del diálogo efectivo entre los distintos actores políticos involucrados en las reformas. La capacidad de negociación y la disponibilidad de confiar en los demás son factores indispensables para lograr los objetivos planteados.
- Amaya

sábado, enero 07, 2006

Política y medios: ¿mancuerna perversa?

¿Quién no ha pensado más de una vez que el poder político y los medios de comunicación son parte de un grupo coludido que no pretende otra cosa que ocultar a la sociedad civil lo que realmente sucede en el país?

¿Cuántas veces Televisa fue el blanco de las críticas que la señalaban si no como cómplice, entonces como el testigo mudo de las acciones reprobables del gobierno mexicano?

¿Cuántas veces hemos visto que la agenda ciudadana queda olvidada por los medios, quienes en múltiples ocasiones han jugado el papel de simples cronistas de la vida nacional utilizando la autocensura como su mejor arma?

Lamentablemente, esta idea colectiva de la existencia de una mancuerna perversa entre el gobierno y los medios fue una realidad durante muchos años en nuestro país. Sin embargo, aún en los momentos de más profunda desesperanza, hemos presenciado momentos como la difusión de videos delatores en el antiguo programa El Mañanero; las frases picantes de Julio Hernández en La Jornada; la elocuencia de Carmen Aristegui; los comentarios profundos de los analistas de Primer Plano, y muchos otros fenómenos mediáticos actuales que me hacen pensar que el “contrato” invisible entre los medios y el sector político no existe como tal.

Algunas veces, la relación entre medios y política ha sido simbiótica, pero también es cierto que el golpeteo entre ellos se ha recrudecido en los últimos años. Los políticos tratan de sacar ventaja de los medios o tratan de esconderse de ellos según sea el caso, y los medios, por su parte, necesitan sacar la noticia a como dé lugar. Sin embargo, las reacciones de ambos sectores dependen mucho del tema en cuestión, algunas veces logran llegar a consensos, otras veces la denuncia es contundente y no acepta negociación alguna. De lo que estoy segura es que estamos ante un juego de intereses en el que el ciudadano es el más perjudicado.

A veces resulta verdaderamente aberrante observar la creciente capacidad de difusión por parte de los medios y su notoria incapacidad para provocar una rendición de cuentas de los distintos niveles de gobierno. En este sentido, me queda claro que corresponde a la ciudadanía generar la presión suficiente para incluir su agenda dentro de los medios y de esta forma establecer las condiciones necesarias para exigir cuentas claras a los actores políticos.

Hoy por hoy, la relación entre el mundo de la política y el de los medios de comunicación es muy diferente a aquélla que prevalecía hace 20 años. Ha habido una serie de cambios significativos que han contribuido a la democratización de esta esfera del poder, desencadenando algunos efectos positivos como la profesionalización del ambiente periodístico, entre otros.

Por esta razón es importante tener en cuenta que uno de los objetivos básicos del periodismo es consolidarse como un contrapeso de los distintos poderes que existen dentro de la sociedad. Sin embargo, esta función de perro guardián no ha sido fácil de desempeñar en nuestro país, donde hasta hace poco existía un monopolio del poder. Como dice Rossana Fuentes-Berain, “Tres décadas enteras, la prensa escrita mexicana no fue un contrapoder, fue un instrumento más del poder”.

Ahora, este nuevo papel de irreverencia casi total –y hasta vulgar en algunos casos- que juegan los medios, se presenta como una amenaza para el gobierno, particularmente a causa de los conocidos deslices de nuestro querido presidente Vicente Fox, quien ha sido el blanco favorito de las críticas y burlas lanzadas desde todos los rincones imaginables.
Hay que ser objetivos. Es cierto que hemos sido testigos de importantes avances tanto en el ambiente político como en el mediático pero no hay que echar las campanas al vuelo. Recordemos que la irreverencia no es sinónimo de información. Todavía nos queda mucho camino por andar en esto de la política y los medios. La profesionalización de ambas esferas es cada vez un reclamo más urgente. El respeto de la legalidad también lo es. La ciudadanía lo exige. Nuestro país lo requiere.
- Amaya
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