lunes, noviembre 30, 2009

Juan Pablo (o el demonio hecho chamaco).

El terrible Juan Pablo...
No vayan a creer que estoy hablando del Papa (aunque también fue terrible, pregúntenle a la URSS). Me refiero a mi primo, aquel chamaco del demonio que me hacía la vida imposible cada que mi abuela y yo íbamos de visita a casa de la tía Estela (su mamá).
Juan Pablo era in-so-por-ta-ble. Siempre me estaba molestando y nunca me dejaba jugar con sus juguetes... ahhhh, pero bien que me quitaba los míos. Cuando sus hermanos, todos buena onda, me prestaban el Atari (que en mi pueblo bicicletero todavía no era conocido), él se encargaba de desconectarlo y hacer mil cosas para que yo perdiera. Arrrggghh...
Un día, nos llevaron a un club. Yo tenía como 4 ó 5 años tal vez y no sabía nadar. Y ustedes saben lo que pasa cuando uno de pequeño se topa con una alberca y además resulta que no sabe nadar: Las mamáseses se olvidan de la pena ajena, del buen gusto, de la última moda y de nuestras inútiles súplicas, y nos embarran completamente de bloqueador solar, dejando unas pastas espesas por todo el cuerpo y, no conforme con eso, nos obligan a usar salvavidas de pececitos de colores o cangrejitos con ojos saltones. Cosas terroríficas.
Ni modo...
Así me tuve que ir a la alberca, aunque no duré mucho tiempo porque el caradura de Juan Pablo me volteó el salvavidas y yo quedé patas-pá-arriba tratando de levantar mi cabeza del agua sin conseguirlo... Hasta que llegó una señora que se metió en chinga a la alberca y me salvó de morir ahogada.
¿Y Juan Pablo? Burlándose de mí mientras yo salía llorando de la alberca dejando el agua toda aceitosa del bloqueador untado por mi santa madre...
- Amaya

Muchas bufandas para un mundo mejor

¡Adopta una bufanda! Desde las más fashion hasta las más abrigadoras y esponjositas, hay para todos los gustos (las de las fotos son sólo una probadita, ñom, ñom). Para usarlas en cualquier estación. Bufandas diseñadas y tejidas en un ambiente limpio y fresco en el corazón de Veracruz (en su confección no se realizaron pruebas en animales, Chepina es testigo). Es el accesorio perfecto y un excelente regalo en esta época para quedar bien con tu novio, con tu mamá, con tu tía la gruñona, con tu maestra (para que te pase) y con todos tus cuates. ¡Apártalas ya!

Bufanda "Xel-Ha"

Bufanda "Happy Hippie"

Bufanda "Coffee & Sprinkles"

Bufanda "Hint of Mint"

Bufanda "BeautiFall"
Bufanda "Cloud Forest"
Bufanda "Tropical Punch"

Bufanda "Salt & Pepper"
Bufanda "Australia"
Bufanda "Green with Envy"

Bufanda "Very Berry"

lunes, noviembre 23, 2009

Patas de perro

Así nos dicen al Aleks y a mí (del apodo de Hooligans ya nadie se acuerda, jojo).
Y ahora estoy sufriendo las consecuencias.
Todo empezó (si es que verdaderamente existe un "inicio" en esto) cuando nos fuimos al concierto de The Killers al D.F. un sábado por la mañana y de regreso el domingo a Veracruz.
Ahhh, pero el siguiente jueves teníamos el concierto de AC/DC también en México y nos fuimos como pudimos para estar con la banda Ikissa y presenciar un graaaaan evento. Tengo que admitir que quedé con el ojo cuadrado, especialmente después del solo que se aventó el Angus. Hijos. Soy fans de los ruquitos metaleros, tan animosos, caray!
Nos regresamos en chinga a Veracruz el viernes para pasar por la Chepina (la pobre anda sacadísima de onda con nuestros viajecitos "espontáneos") y lanzarnos el sábado a Coatza para la boda de Iván y Mariana.
No, no, no, no... Les prometo que luego subo las fotos de la boda porque estuvo bue-ní-si-ma. Hacía mucho que no me divertía horrores en un bodorrio. Neta. Lo malo es que no pudimos quedarnos hasta el final porque teníamos que dormirnos "temprano" para salir el domingo a Veracruz.
Así es. Regresamos a Veracruz, dejamos a Chepina en el depa, le dimos la bendición, hicimos maletas y nos lanzamos en el coche a la primera parada del viaje: Tampico (¿para cuándo una autopista Poza Rica-Tampico? O ya por lo menos que tapen los baches, no hay que ser...)
El lunes retomamos el camino y llegamos a nuestra segunda escala: Reynosa. Ya por la tarde, cruzamos la frontera a McAllen (con el terror de que nos batearan por no llevar comprobante de domicilio) y nos quedamos a dormir en la casa de una prima del Aleks.
Martes por la mañana salimos de nuevo a carretera para llegar a mi cita con el doctor en San Antonio. El Dr. Newman me dijo que me veía bien y me mandó a hacer unos estudios acá en México. La Dra. King me sacó como un kilo de piel muerta del oído (consecuencia de las radiaciones) que me soltó un par de lágrimas de dolor.
El jueves tuve cita con el Dr. Pederson y ya quedó programada la cirugía del nervio para principios de diciembre de este año (YUJU!). Ese mismo día regresamos a Reynosa y el viernes el Aleks se aventó el maratón carretero Reynosa-Veracruz non-stop, el más aclamado por todos.
Hoy es lunes y siento que no puedo parpadear porque me canso.
Y lo que falta todavía...
- Amaya

lunes, noviembre 09, 2009

Y el ganador es...

Tun tun tun tun...
La ganadora de la bufanda de aniversario es nada más y nada menos que...
ENA !!
Felicidades Ena!! Te acabas de llevar este regalo directamente de este blog-changarro que sí consiente a su gente!!
Ahora por favor no me cuelgues, deja tomo tus datos fuera del aire...
A todos los que participaron: mil gracias, les prometo que habrá más sorpresitas, no sé, tal vez algo chido para Navidá!
- Amaya

viernes, noviembre 06, 2009

La vacuna del horror (¿o de la risa?)

Hoy por la mañana Aleks me enseñó esta foto del periódico y nos estábamos doblando de la risa mientras agradecíamos el timing perfecto del fotógrafo.
Para empezar, ¿qué demonios hace Adal Ramones ahí? jeje...
Amo la cara de dolor terrorífico del tipo al que le están poniendo la inyección, pero amo más la cara de "what-the-fuck" del cuate que está esperando su turno.
Como de costumbre, no pude aguantarme las ganas y vine corriendo a escanear la foto para compartirla y reirnos todos juntos, juju.
Buenísimo.
- Amaya

Acción

Todos los días se destapan nuevas cloacas y se presentan nuevos "escándalos" que supuestamente nos indignan y de vez en cuando también nos orillan a proferir una mentada de madre con los decibeles suficientes para que el vecino se entere.
Todos los días se hace público algún hecho que, hasta determinado momento, se había tratado de mantener en el ámbito de lo privado. Y estos hechos seguirían en la sombra de no ser por el calibre de los nombres involucrados y las denuncias (sordas, a veces) de algunas conciencias.
Ahí están entonces las propiedades de Diego Fernández de Cevallos en Acapulco y los diversos negocios que generan conflicto de interés con su posición en la política, la casa enoooorme que le "regalaron" alguna vez a Fernando Gutiérrez Barrios en el malecón de Veracruz a la vista de todos, los múltiples intereses de Carlos Ahumada en prácticamente todos los rincones empresariales (y políticos), las ganancias estratosféricas de Caliente y los gustos exóticos (y desproporcionados) de Jorge Hank Rhon, los predios del Estado de México y los caudales de dinero derrochados por Carlos Hank González (denunciados por Julio Scherer en La terca memoria), la fortuna sospechosa y la posesión de propiedades de lujo de Arturo Montiel, los prestanombres de Carlos Salinas de Gortari en la época de privatizaciones en México, la actuación en Banobras y la participación en el Fobaproa, así como los lentes carísimos de Felipe Calderón y y las maniobras dudosas de Hildebrando y la familia de Margarita Zavala con las guarderías del IMSS, los vestidos costosísimos y demás caprichitos de Marta Sahagún, los ranchos de origen francamente dudoso de Vicente Fox, las millonarias cuotas sindicales y la riqueza inexplicable de Elba Esther Gordillo...
La lista es enorme y crece cada minuto.
Ya nada nos sorprende. Unos nos quejamos más que otros de esta situación. La mayoría prefiere sentarse frente a la televisión y ver la novela o el partido de futbol (sin acento, como lo pronunciamos en México). Algunos pocos muestran interés y denuncian estos hechos. Unos cuantos hacen el intento por que haya un castigo formal. Pero realmente son muy pocos los comprometidos que llegan a las últimas consecuencias.
La indignación es el primer paso. La denuncia abierta es el segundo. Pero la acción es el paso definitivo.
La pregunta está ahí. Desde hace tiempo.
¿Qué hago yo por mi país?
- Amaya

miércoles, noviembre 04, 2009

Días así

Todas esas cartas que escribió parecen ser parte de una vida remota a la que nunca pertenecí. Al leer esas líneas de nuevo me interno en un mundo turbulento de deseos frustrados, promesas incumplidas y emociones que rebasaban toda razón.

Los días lluviosos eran la inspiración perfecta para decirle cuánto lo extrañaba. Y él interpretaba esas letras temblorosas llenas de anhelos a través del papel. Eran días nostálgicos. Días de agua en el cielo. Días de sentimientos agitados. Días de tormenta...

Días así me recuerdan toda esa pasión de la que era capaz. Días así me provocan un vacío que sólo logro llenar a medias balbuceando pensamientos en un cuaderno.

Rosas secas en los libros y canciones de amores imposibles completaban la escena...

Un día, en un momento de rabia, rompió todas las cartas que me había dado. Y lo odié por eso. ¿Cómo se atrevía a arrebatarme las palabras que escribió?

Hoy, los días lluviosos no son de cartas. Son sólo días...

- Amaya

A little giveaway

Algunos ya lo saben, otros no, pero el caso es que este blog-changarro cumplió 5 años en agosto pasado y pensé en darles una pequeña sorpresita como una manera de agradecer la lectura de este espacio y todos los comentarios que me hacen llegar.

Así que decidí regalar una bufanda (sí, de esas que yo hago, jojo). La "dinámica bufandera", como ya la bautizamos en Twitter, es muy fácil. Sólo tienen que escribir un comentario en la sección "Propuestas indecorosas" de este mismo post, firmado con su nombre...

¿Quiénes pueden participar? ¡TODOS!

El domingo 8 de noviembre elegiré al azar al ganador entre todos los comentarios...

¿Cómo ven? ¿Les late?

- Amaya


Si Juan Camilo viviera...

Les dejo la columna de hoy de Salvador García Soto que publica El Universal.

Si Juan Camilo viviera...

Dicen que en política, como en la vida, los “hubieras” no existen; no deberían existir. Nunca traté personalmente a Juan Camilo Mouriño y fui uno de sus críticos cuando vivía y se desempeñaba primero como influyente jefe de la Oficina de la Presidencia y luego como secretario de Gobernación. Me parecía, sin embargo, un personaje enigmático: ¿qué le daba tanto poder a un joven sin mayor experiencia ni capacidad política?

Justo hace un año, el día en que murió al estrellarse su avión, en este espacio lanzamos una pregunta que, para la tarde de aquel martes, parecía entre agorera e imprudente: “¿Quién no quiere a Juan Camilo?”. Aquel texto hablaba de ataques contra el entonces secretario de Gobernación por otros miembros del primer círculo de Calderón —concretamente por Germán Martínez y César Nava—, que entonces comenzaban una lucha sorda por el reparto de candidaturas en las elecciones intermedias de 2009.

A un año de distancia, de Juan Camilo se ha dicho mucho; desde los panegíricos y las odas de quienes lo conocían de cerca, amigos y familiares, hasta las críticas algo implacables de quienes nunca quisieron reconocer importancia a su muerte o a su ausencia en Gobernación, pasando por los cuestionamientos al exceso por el trato casi de héroe que dio el Presidente a su más cercano colaborador, a quien despidió con funerales de Estado.

Pero a la distancia, aquel trágico accidente tuvo sus consecuencias en el círculo inmediato del Presidente y por ende en la operatividad política del gobierno. Aun con su falta de madurez política, Juan Camilo había logrado convertirse en un operador pragmático que le funcionaba a Calderón. “Era un muchacho que tenía idea, le faltaba, pero con él se acordaba bien y se resolvía, sobre todo resolvía directamente”, dice uno de los actuales jefes políticos del PRI que negoció con él.

Hay gobernadores de distintos partidos que aseguran que después de su muerte la comunicación con Calderón “nunca volvió a ser la misma. Con él se podía hablar, se podía entender y sobre todo se aterrizaban cosas que se resolvían”, comenta un gobernador del PRD.

Con su abrupta muerte, Calderón perdió a un operador que, aunque en ciernes, daba a su gobierno algo que no tienen desde hace un año: operación política. La oposición perdió un conducto importante para negociar o acordar con el gobierno, función que no necesariamente fue retomada por los colaboradores presidenciales. ¿Hubiera sido diferente el jaloneo por los impuestos en el Congreso? ¿Hubiera crecido políticamente Juan Camilo para volverse el prospecto de Calderón para 2012 con todo y las dudas sobre su elegibilidad? ¿Lo hubieran dejado otros grupos y colaboradores presidenciales que veían con recelo la confianza del Presidente con Mouriño? Lo dicho: los “hubieras” no existen.

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