martes, abril 26, 2011

Para atascarse sabroso en Coatza

Ustedes no me van a dejar mentir: ¡Qué rico se come en Coatza! Cada que vamos para allá, hago mis notas mentales de la comida que traigo de antojo y trato de satisfacer mis deseos culinarios. Sin albur.

Así que aquí les comparto mi lista de platillos y lugares favoritos para ir a comer en Coatza:
  • Las tortas de "El Taconazo".
  • Los chamorros de "La Luz".
  • Las horchatas de arroz y de coco de "La Zamora.
  • Los taquitos de "La camioneta amarilla".
  • Los mariscos y el postre de pan de elote con helado de "Los Hermanos Hidalgo Carrión".
  • Los cocos fríos del malecón.
  • La arrachera de "Las Brasas". 
  • El desayuno buffet de "El Rincón del Bohemio".
  • Las carnes de "Las Pampas".
  • Las pizzas de "Il Buon Mangiare".
  • Las nieves de coco de los neveros ambulantes.
  • Las carnitas, chiles y quesadillas de sesos de "El Michoacano".
  • Las hamburguesas de "Rycka" (mejor conocidas como "Las del Parque").
  • Los jugos de "El Oasis".
Hay otros lugares ricos, pero estos son mis preferidos. ¿Alguna recomendación por ahí?


-Amaya

jueves, abril 21, 2011

Silver Spoon


Me acabo de encontrar con estas cucharas para bebé, que además de estar padrísimas, son hechas con plástico reciclado y bañadas con iones de plata que son antibacteriales.

¿Cómo ven?

- Amaya

miércoles, abril 20, 2011

Lección de ortografía # 004

Chavos, chavos, chavos... El día de hoy vamos a ver las diferencias entre "hay", "ay" y "ahí". CRÉANME, las hay.

Primero, empecemos con las definiciones.
  • Hay: Forma del verbo haber. Existir real o figuradamente. Denota obligación (hay que).
  • Ay: Expresa muchos y muy diversos movimientos del ánimo, y más ordinariamente aflicción o dolor. Denota pena, temor, conmiseración o amenaza. Suspiro, quejido.
  • Ahí: En ese lugar, o a ese lugar. En esto, o en eso. Allí.

Ahora vamos con los ejemplos:
  • En el refrigerador hay refrescos. No hay pan en la tiendita. ¿Hay que hacer la tarea?
  • ¡Ay, qué dolor! ¡Ay, me corté! ¡Ay, un alacrán!
  • La bolsa está ahí sobre la mesa. Ahí voy, espérame. No te metas ahí.
¿Dudas?

 - Amaya

Patinar

¿Saben de qué me arrepiento? De no haberle insistido más a Aleks para ir a patinar sobre hielo antes de que mi esqueleto me empezara a fallar...

- Amaya

Libreros


Bueno, por si no se los había dicho antes, soy fan de las habitaciones llenas de libros y de los libreros gigantes que abarcan toda la pared, aunque también me gustan los diseños diferentes, como el que les presento en esta ocasión. ¿A poco no está genial?

- Amaya

La Playa


Esta época del año me vuelve loca. ¡Me fascina! Toda la vida ha sido así. En cuanto se acercan las vacaciones de Semana Santa me empieza a subir el ánimo y la sola idea del sol, el mar y los cuates me pone de buen humor.

Todavía hace unos años Karlangas y yo andábamos en la eterna búsqueda del bronceado perfecto. Eso se terminó el día en que me empezaron a salir unas manchas misteriosas en las manos y luego en la cara, jaja. Tengo que confesar que me asusté, pero en esa época nuestro hit era tirarnos al sol y absorber la mayor cantidad de rayos posibles. La azotea de mi casa era el lugar perfecto para el pre-bronceado, ya saben, cuando apenas empiezan las vacaciones y uno trae la piel color blanco oficina y antes de andar paseando en bikini por la playa dando lástima, mejor te previenes subiendo a la azotea para agarrar un poco de color.

¿Y qué tal los partidos de volley en la playa? ¡Divertidísimos! O esos días enteros en la alberca del Oasis jugando waterpolo (o algo parecido) y luego las retas de futbol y las chelas bien frías. Ahhhhh...

En esos tiempos nos encantaba ir a la Expo Feria ya por la noche, después de un día muy agitado, nos subíamos a los juegos y luego nos íbamos a las terrazas de los antros. Ptsss, ¡qué bien nos la pasábamos!

¿Se acuerdan del Biba-Bar? Ahí también se ponía buenísimo. Me acuerdo que en Semana Santa se llenaba un montón y todo mundo sudaba como cerdo pero no importaba porque te encontrabas a medio Coatza, te echabas unos buenos tragos y ponían puras canciones chidas para el bailongo, o sea, pura felicidad.

Creo que lo mejor de todo es que los días rendían muchísimo. Te la pasabas todo el día en la playa, llegabas a tu casa a bañarte y ponerte guapo porque en la noche siempre había algo que hacer. Ya sea ir a la Feria, al malecón o algún antro. El chiste era terminar con la última rayita de energía para irte de dormir y despertarte al día siguiente para hacer lo mismo y pasártela bomba.

Nomás de contarles esto ya se me está haciendo agua la boca...

- Amaya

martes, abril 19, 2011

Creative, Inc.


Chavos, este post está dedicado a todos aquellos que quisieran poner su propio negocio o lanzarse al mundo del freelance.

Resulta que estoy leyendo un libro buenísimo: Creative, Inc. The ultimate guide to running a successful freelance business.  Les aseguro que es una lectura que les será de gran ayuda si andan pensando seriamente renunciar a su chamba actual y trabajar por su cuenta haciendo lo que siempre han querido, especialmente si se trata de cuestiones creativas.

Creative, Inc. es un libro fácil de leer, con información valiosa (el capítulo sobre la fijación de precios es bastante útil) y con entrevistas buenísimas a freelancers exitosos.

Fotógrafos, diseñadores, ilustradores, reposteros, modistas, copywriters, escritores, compositores, pintores y personas creativas en general: Este libro es para ustedes.

Yo todavía no lo termino de leer, pero lo que llevo hasta ahora me ha parecido muy interesante. Además, es un texto que inspira.

Se los recomiendo.

- Amaya

Algo fresco

Se me antoja este vestido.
Aleks, toma nota.

- Amaya

El pequeño Alex

Mi chiquín es un bebé gordito muy risueño y muy lindo. Tiene la sangre ligera y, hasta ahora, le encanta la pachanga y estar rodeado de gente. Le gusta lo extremo y se la pasa bomba cuando su papá lo anda zangoloteando o cuando lo pone dizque a volar como Superman mientras le chifla la canción de Indiana Jones (todavía no entendemos por qué no le chifla la canción de Superman, jaja).

Cuando era más chiquito yo descubrí que se calmaba haciéndole el ya famoso "brincolín". Ahora necesita emociones más fuertes que un simple brincolín...

El pequeño Alex también adora a la Chepina. Siempre se ríe cuando la ve y si Chepina se acerca a olerle los pies, él se muere de la risa y es el más feliz. Además, se calma y escucha atento cuando uno empieza a llamar a Chepina y al preguntar dónde está, él la busca por todos lados.

Otra de las cosas que le encanta a nuestro chiquín es bañarse en su tina. Ahí anda pataleando feliz de la vida y disfrutando sus juguetitos que le regalaron sus tíos Nohema y Omar.

Pero bueno, ese gordito precioso también tiene su carácter y se pone de malas cuando no ha dormido bien, cuando le cambiamos la ropa o cuando vamos en el coche y nos topamos con un semáforo en rojo.

Eso sí, nos mata a todos cuando pone carita de puchero. Inmediatamente se nos encoge el corazón. Si no, pregúntenle a su tío Diego cómo le fue cuando lo llevó a que le pusieran sus vacunas... 

El chiste es que este bebecín es un amor y nos tiene a todos embobados. Nomás véanlo:

Aquí con sus cejas a la Jack Nicholson.

Su tío Pável le tomó la foto a 2 cm de su cara, pero sigue siendo fotogénico.

Volando como Superman con la canción de Indiana Jones de fondo.

- Amaya

viernes, abril 15, 2011

Un mal día

No había pasado ni una semana del nacimiento de nuestro bebé. Ya habíamos ido a que me sacaran rayos X de la cadera derecha y al parecer todo estaba bien. Pero el dolor seguía. Todos pensábamos que el dolor era por el bebé que seguramente estaba presionando algún nervio o algo por el estilo. Prácticamente no podía caminar, más bien arrastraba los pies en una especie de mala imitación de Michael Jackson. Los espacios abiertos me ponían de nervios porque no había forma de apoyarme en algo para poder desplazarme. En fin...

Tuvimos que ir al Hospital de María para que me hicieran la resonancia. Le dieron los resultados a mi papá, nos trepamos a la camioneta y nos fuimos de ahí. Aleks y mi papá subieron al departamento y yo me quedé esperando en la camioneta para evitar todo el suplicio de subir las escaleras. De repente, llegó Aleks, se sentó frente al volante y con lágrimas en los ojos me dijo que la resonancia mostraba que había regresado el cáncer.

Lo único que pude hacer fue llorar mientras gritaba: "¿Por qué, por qué?"

- Amaya

miércoles, abril 13, 2011

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