sábado, agosto 27, 2011

Incrédula

Una vez alguien me dijo: "lo mejor está por venir".

Ya no lo creo.

- Amaya 

miércoles, agosto 24, 2011

Visitas de acullá

En los últimos meses he recibido las visitas de algunas de mis mejores amigas. Goretti, Miriam y Karla escaparon unos días de sus actividades cotidianas, gastaron sus pesos y me hicieron el favor de venir a verme y alegrar mis horas. Añadiría también en este post la visita de Juanemilio, pero como suele suceder, se me pasó tomarme la foto probatoria y por supuesto que a él ni si quiera le pasa por la mente eso, jaja. Así que aquí algunas imágenes del recuerdo que me hacen sonreír. 


Gore, toda una experta en bebés nos ayudó muchísimo con Alex. Fuimos al Acuario y vimos tiburones, delfines y manatíes. 

Miriam (La Guayaba) llegó desde Canadá a poner orden en mi cocina, hacer recetas deliciosas y darme unos chicotazos para apurar la publicación del libro. 

Karlangas y yo compartimos cómo nos va con nuestros bebecitos. Ella con Gretel, yo con Alex. 

No podíamos dejar pasar la oportunidad de tomarnos un cafecito en La Parroquia. Las tres mosqueteras, Karlangas, la Kore y yo. 


En el aeropuerto, despidiéndome de Karlangas. 

- Amaya

Jugo antioxidante

Muchas personas me han preguntado qué tomo durante las quimios para reducir sus efectos o simplemente qué hay que comer cuando se tiene cáncer. Así que aprovecho para compartirles con mucho cariño esta receta que me pasó Karime Valenzuela, sobreviviente de cáncer. Este jugo es una bomba de nutrientes y antioxidantes, además sabe riquísimo:

2 naranjas
2 zanahorias
1 kiwi
1 pera o manzana
20 uvas
1/4 betabel
1 puñado de moras
1 cucharada de chía

Si no encuentran alguna fruta, no es tan grave, pero traten de ponerle todo. Recuerden que esto hay que licuarlo muy bien y traten de no colarlo para aprovechar al máximo toda la fruta. Sé que les va a gustar y su organismo se los va a agradecer. 

- Amaya 

La frase de hoy

"Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído" 

- Jorge Luis Borges 

Borges: A 112 años de su natalicio

Borges era muy ocurrente. Hace un par de meses, la Revista Ñ publicó algunas frases que muestran por todos lados toques de ironía y humor fino del autor. Les comparto algunas de mis favoritas: 
Inventos
Borges espera el ascensor en la Biblioteca Nacional. Después de un largo rato, impaciente, le dice a la persona que lo acompañaba: "¿No prefiere que subamos por la escalera, que ya está totalmente inventada?"
Decimales
Cuando muere la madre de Borges, doña Leonor Acevedo, a los noventa y nueve años, llevaba ya tiempo tullida y postrada en la cama. Sus ayes se oían por toda la casa. Una persona sin imaginación, al darle el pésame a Borges, le dijo que era una pena que no hubiera podido llegar a los cien años. Y entonces Borges le contestó: "Me parece que usted exagera los encantos del sistema decimal".
Cumplidor
En 1977 Borges escribió un cuento para La Nación: "24 de agosto de 1983", donde el propio Borges se soñaba a sí mismo suicidándose en esa precisa fecha, el día en que cumplía 84 años. A medida que se acercaba la fecha de su cumpleaños, apareció mucha gente preocupada por el posible traslado de la ficción a la realidad.

Borges entonces comentó: "¿Qué hago? ¿Me comporto como un caballero y convierto en realidad esa ficción para no defraudar a esa gente? ¿O me hago el distraído y dejo pasar las cosas?"
Buenos Aires
Siempre he sentido que hay algo en Buenos Aires que me gusta. Me gusta tanto que no me gusta que les guste a otras personas. Es un amor así, celoso. Cuando yo he estado fuera del país, por ejemplo en los Estados Unidos, y alguien dijo de visitar América del Sur, le he incitado a conocer Colombia, por ejemplo, o le recomiendo Montevideo. Buenos Aires, no. Es una ciudad demasiado gris, demasiado grande, triste les digo, pero eso lo hago porque me parece que los otros no tienen derecho de que les guste.
Fragmentos extraídos del libro "Borges, sus días y su tiempo" de María E.Vázquez. Javier Vergara Editor, 1984
Estupidez
Alicia Jurado: Usted, Borges, siempre se ha enamorado de mujeres un poco tontas.

Borges: Es que la inteligencia es siempre comprensible, pero en la estupidez hay un misterio que resulta atrayente.

Atenta
Borges está con otras personas en una editorial de Buenos Aires, esperando a un gerente que se había retrasado y que llega, finalmente, con media hora de tardanza. Entonces ocurre este diálogo: Gerente: Disculpen la demora, pero es que me ha sucedido un hecho extraordinario.

Borges: ¿Ah, sí? Gerente: Juzguen ustedes mis- mos: anoche soñé con una antigua y muy querida novia. El sueño, que se repitió una y otra vez durante toda la noche, era de lo más turbador: la imagen de mi novia giraba dentro de lo que parecía un túnel, mientras con la mano derecha saludaba como despidiéndose una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez. (El gerente tiene la frente cubierta de sudor; sus interlocutores aguardan).

Gerente: Pero ahí no acaba la cosa. Esta mañana a las siete en punto suena el teléfono y me comunican que mi ex novia, la del sueño, había muerto anoche en un accidente. ¿Comprenden? Durante toda la noche, mientras iba en busca de su muerte, mi novia se despidió de mí una y otra vez, una y otra vez, saludándome con la mano.

Y Borges, entonces, comenta: ¿Qué atenta, ¿no? (Contado por Mario Benedetti.)
Jodernos
¿Qué tipo de Estado desearía?
Un Estado mínimo, que no se notara. Viví en Suiza cinco años y allí nadie sabía cómo se llama el presidente.

La abolición del Estado que usted propone tiene mucho que ver con el anarquismo.
Sí, exacto, con el anarquismo de Spencer, por ejemplo. Pero no sé si somos lo bastante civilizados para llegar a eso.

¿Piensa seriamente que tal Estado es factible?
Por supuesto. Eso sí, es cuestión de esperar doscientos o trescientos años.

¿Y mientras tanto?
Mientras tanto, jodernos.

(Revista Siete Días, Buenos Aires, 1973.)
Estratagema
Luis, su sobrino (hijo de su hermana Norah y de Guillermo de Torre), anuncia su casamiento. Y entonces se resfría fuertemente y tiene que guardar cama. Borges lo comenta de este modo: "Será una estratagema para no casarse... Qué raro, elegir la inmovilidad como una forma de fuga".

Metaforicidio
Borges me contó que en cierta ocasión, en un banco, una empleada le dijo: "Aunque conozco su saldo, lo verificaré porque no me gusta decirle una cosa por otra". Y me comentó: "Esa señorita acababa de dar muerte a la metáfora".


Miope versus ciego
Bioy: Qué incómodo esto de no ver sin anteojos.

Borges: Qué incómodo esto de no ver con anteojos.

Sabato
Qué pena, Alifano, que llega tarde; acaba de marcharse un periodista norteamericano que vino a hacerme una entrevista. Me dijo: "Usted es el segundo escritor argentino que voy a entrevistar; ayer estuve con el primero: Ernesto Sótano. Supongo que lo conoce ¿verdad?" Yo me di cuenta de quién se trataba y le respondí: "Pero claro, por supuesto, señor. Es un autor que escribe sobre túneles, tumbas y cosas así. ¡Cómo no voy a conocer a Ernesto Sótano!" (Contado por Roberto Alifano.)
Fragmentos extraídos del libro "El otro Borges" de Mario Paoletti. Emecé 2011.

- Amaya 

martes, agosto 16, 2011

Aleatorio

Me gusta Criminal Minds.
Me duele la mandíbula.
No puedo moverme.
Tengo miedo.
No dejo de morderme los labios.
Me estresa la casa desordenada.
Soy la enferma del cuarto de arriba.
Estoy esperando los resultados del estudio.
Parezco una vieja de 80 años.
Hoy hay Project Runway.
Sólo uso un par de zapatos.
He visto mucha televisión los últimos 8 meses.
Mi bebé es un amor.
Soy un zombie.
Estoy cansada.


- Amaya 

Oh, Sinatra


Some day, when I'm awfully low, 
When the world is cold, 
I will feel a glow just thinking of you... 
And the way you look tonight. 


- Amaya 

Alegría







































- Amaya

jueves, agosto 11, 2011

Gemelos queridos

Hace poco estábamos Aleks y yo viendo en la tele que iba a haber un partido del América contra Paraguay en homenaje a Salvador Cabañas, quien decía en la entrevista que sólo iba a poder jugar algunos minutos del juego porque tenía algunas molestias en "los gemelos". 

Cuando Aleks escuchó eso, inmediatamente me preguntó:
- Oye, ¿cuáles son los gemelos?
- Son las pantorrillas, ¿no?, le contesté.
- Ahhhhh, yo creí que eran los huevos.
¡LOS HUEVOS!


Ese Aleks.


Y con ustedes: ¡LOS GEMELOS!
Para que ya no haya confusiones.


- Amaya 

Acá entre nos


Ya no me acuerdo si les conté que hace 7 semanas empezaron a publicar mis textos los miércoles en la sección Esencias del Diario del Istmo. La columna se llama "Acá entre nos" y por aquí les comparto mi primera entrega. 


Ocho sencillos pasos para ser un ciudadano decente.
Por Amaya Marichal 

¿Cuántos de ustedes no se han quejado a diestra y siniestra de lo mal que está nuestro país? ¿Cuántos no han despotricado contra los políticos? ¿Quiénes de ustedes creen que la corrupción es la raíz de todos nuestros males?

Y ahora remato con la siguiente pregunta que seguro causará incomodidad a algunos: ¿Cuántos de ustedes han hecho algo para cambiar lo que está mal?

Querido lector, temo decirle que, aunque es cierto que hay miles de problemas cuya solución está más allá de nuestras manos, resulta que cada uno de nosotros, si se lo propone, puede hacer un gran diferencia.

Y es que estará usted de acuerdo con que uno no puede andar por la vida comportándose como cavernícola. Créame, las cosas estarían mucho mejor si todos siguiéramos estos sencillos consejos que humildemente vengo a ofrecer para que usted pueda sentirse orgulloso de ser un buen ciudadano, ya no digamos ejemplar, pero por lo menos decente:

  • No tire basura. Esto incluye limpiar las heces de su mascota cuando la saque a pasear. Yo sé que hay veces que no hay botes de basura disponibles en la calle, pero mejor guárdese su basurita y tírela en el bote de su casa. Acuérdese que toda esa basura de la calle se va por las alcantarillas y luego andamos sufriendo inundaciones. Ande, no sea cochino y barra su banqueta.
  • Conduzca su auto como ser humano y no como mono salvaje. Respete el reglamento de tránsito y no pague mordidas. No malacostumbre a los agentes dándoles para “el chesco”. Qué bonito sería que nadie rebasara por la derecha y que los camiones respetaran las paradas, ¿verdad? Empiece por usted.
  • Manténgase informado. Si a usted sólo le interesa ver las telenovelas y el futbol, entonces estamos en serios problemas. Un buen ciudadano necesita estar informado para saber lo que acontece en los ámbitos local, nacional e internacional; para poder tomar mejores decisiones; y para poder elegir a sus gobernantes con base en argumentos sólidos, entre otras razones. Actualmente hay opciones diversas para seguir las noticias, puede ser la televisión, la radio, la prensa escrita o internet.  Ya no hay pretexto para no hacerlo. Que no lo agarren de bajada, ¡infórmese!
  • Respete la propiedad ajena. Rayar los coches de los demás no es buena idea. Ni tampoco lo es robarse el periódico del vecino o dejar que su hijo ande grafiteando las casas de toda la colonia. ¿Le gustaría que a usted le hicieran lo mismo?
  • Proteja a la naturaleza. Ya no estamos para andar desperdiciando agua o energía. Hoy, existen muchas formas para reducir o evitar la contaminación. Infórmese sobre cómo llevar una vida sustentable. Cada vez es más fácil y divertido. ¡Y está de moda!
  • No discrimine. Es posible que usted no esté de acuerdo con las creencias o el estilo de vida de otras personas, pero esto no es razón para andar discriminando a la gente. Sea civilizado y tolerante. Ya no estamos en la Edad Media. Antes de prejuzgar a alguien y quererlo mandar a la hoguera, mejor infórmese sobre su condición. Tal vez resulte que tenga mucho más en común con esa persona de lo que usted pensaba.  
  • Sea criticón. Sí, pero en el buen sentido. No se trata de criticar por criticar, sino de evaluar, exigir y también proponer. Recuerde que para poder ser crítico, primero necesita estar bien informado.
  • Participe, no se quede echado en su sillón. Muchos nos quejamos de todo, pero pocos hacemos algo. Póngase de acuerdo con sus vecinos para mejorar el lugar donde vive, recolecte fondos para personas discapacitadas, participe como voluntario en organizaciones, eduque a otros sobre temas diversos. Hay mucho por hacer.


¿Cómo ve, querido lector? ¿Verdad que no está tan difícil? Le propongo que desde hoy nos pongamos a realizar estas pequeñas pero significativas tareas para ser mejores y, de paso, lo invito a que todos los miércoles lea esta columna que le traigo a usted con harto cariño y dedicación. ¡No me falle!


- Amaya  

Complicidad


Un secreto...

... una sonrisa.


- Amaya

miércoles, agosto 10, 2011

Cositas lindas de la red

El post anterior estuvo medio clavado, lo sé. Por eso y nomás por eso les traigo unas cositas bien chidas que me encontré en mi nuevo portal favorito: Perpetual Kid. 

 ¡Un borrador en forma de muela! ¿Por qué no había esto cuando coleccionaba borradores en la primaria? Habría sido el rey de mi colección... 


¡Un dispensador de jabón y una nariz en un mismo objeto! Genius! Es perfecto para mi estudio. 


¡Un calendario hecho de bolitas que se truenan! Esta debe ser la idea del siglo. También lo quiero para mi estudio. 


¡Un reloj de libros! ¿No les encanta? ¡Está increíble! 


¡Bolsas de basura decoradas como peceras! ¿Por qué usar esas bolsas negras de basura taaaaan aburridas cuando puedes embellecer un poco la vida con estos pececillos?  ¡Las quiero!


¡Un manual de insultos y respuestas rápidas! Justo lo que necesito para esos momentos en los que me quedo callada frente a personas que me hacen enojar. Lo llevaré a todos lados.  


La próxima vez que me tire a tomar el sol, lo quiero hacer en esta toalla de escena de crimen. Love it!  


¡Un sello de "What the fuck..."! No sólo lo quiero, sino que lo necesito para andar sellando cosas por la vida, jaja. Es genial. Ya siento que lo amo. 



Chavos:  ¡Se acerca mi cumple!

Aleks: Can you take a hint?

Jojo.

Si quieren ver más objetos del deseo, pasen por acá, les garantizo que es un mundo de diversión. 


Bonus: ¡Tienen envíos internacionales! Yay! :)

- Amaya 

Sobre el dolor

El miércoles pasado comencé con un dolor en mi cadera y pierna derecha. El dolor fue haciéndose más intenso hasta que el sábado y domingo por la noche de plano estallé en llanto: Aquello era insoportable. 

Los analgésicos no me ayudaron y tampoco el parche de morfina. Yo que pensaba que ya había superado por fin mi época de dependencia a pastillitas de todos sabores y formas. Tuve que regresar a ese lugar terrible que es soportar por dentro un dolor tan intenso que quieres arrancarte la piel y los huesos. Quieres gritar y llorar. Quieres estar solo, en la oscuridad, sin moverte. Sin que te toquen. Sin que te hagan preguntas. 

No puedes quejarte tanto, si lo hicieras, te correrían de tu casa porque nadie soportaría escuchar sobre tus achaques todo el tiempo. Así que aprendes a administrar tus quejidos y lamentos. No quieres aburrir ni hartar a los demás. 

Pero el dolor no cesa. Al contrario. Cuando parece que está controlado y que sólo duele crónicamente, de repente viene una aguda punzada y te recuerda que sigue al acecho. 

Intentas relajarte. Respirar profundo. Meditar. Pensar en otras cosas. Visualizar imágenes bellas. Aflojas los músculos. El dolor sigue ahí. Mostrando su rabia. Negándose a sucumbir a tus esfuerzos de sacarlo de tu cuerpo. 

Te golpea. Dos, tres, cinco, diez veces. Sigues llorando. No sabes cuándo va a terminar esa pesadilla. Estás vivo pero, entonces, de la nada, lentamente, casi como un susurro de tu mente, comienzas a creer que no vale la pena vivir así. Y cuando llegas a ese punto, ya nada detiene lo que viene: una ráfaga de pensamientos sobre la muerte. 

Sí. La muerte. 


Ese lugar tranquilo que suena a oasis en esos momentos de frustración. 

El dolor es traicionero. Cuando crees que adoras la vida, llega, se apodera de ti y te hace desear la muerte, aunque sea de manera efímera.

La muerte. Algo a lo que nunca tuve miedo. Un suceso que me parecía triste, pero natural. No pensaba mucho en eso. Lo mío era la vida. Aunque realmente morir joven tampoco me aterraba. 


Y en momentos de dolor la muerte te atrae. Te seduce. Recurre a la tentación. Y piensas en ella ya no como antes, sólo cuando algún ser querido moría. En momentos de dolor, la muerte se impone. Llena el espacio con su perfume a silencio, a nada.  

Luego recapacitas. Y analizas la evolución en esa relación tuya con el más allá. Ahora la muerte te seduce y te aterra al mismo tiempo. ¿Por qué antes no? ¿Por qué antes te daba igual? 


Ahora me doy cuenta por qué... 

Porque en ese entonces no tenía la familia que tengo ahora. Porque no había visto la sonrisa de mi bebé. Porque Aleks no estaba a mi lado tomándome la mano. 

Me aterra un vida con dolor, pero me aterra más dejar lo que tengo. 

- Amaya 
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