jueves, agosto 11, 2011

Acá entre nos


Ya no me acuerdo si les conté que hace 7 semanas empezaron a publicar mis textos los miércoles en la sección Esencias del Diario del Istmo. La columna se llama "Acá entre nos" y por aquí les comparto mi primera entrega. 


Ocho sencillos pasos para ser un ciudadano decente.
Por Amaya Marichal 

¿Cuántos de ustedes no se han quejado a diestra y siniestra de lo mal que está nuestro país? ¿Cuántos no han despotricado contra los políticos? ¿Quiénes de ustedes creen que la corrupción es la raíz de todos nuestros males?

Y ahora remato con la siguiente pregunta que seguro causará incomodidad a algunos: ¿Cuántos de ustedes han hecho algo para cambiar lo que está mal?

Querido lector, temo decirle que, aunque es cierto que hay miles de problemas cuya solución está más allá de nuestras manos, resulta que cada uno de nosotros, si se lo propone, puede hacer un gran diferencia.

Y es que estará usted de acuerdo con que uno no puede andar por la vida comportándose como cavernícola. Créame, las cosas estarían mucho mejor si todos siguiéramos estos sencillos consejos que humildemente vengo a ofrecer para que usted pueda sentirse orgulloso de ser un buen ciudadano, ya no digamos ejemplar, pero por lo menos decente:

  • No tire basura. Esto incluye limpiar las heces de su mascota cuando la saque a pasear. Yo sé que hay veces que no hay botes de basura disponibles en la calle, pero mejor guárdese su basurita y tírela en el bote de su casa. Acuérdese que toda esa basura de la calle se va por las alcantarillas y luego andamos sufriendo inundaciones. Ande, no sea cochino y barra su banqueta.
  • Conduzca su auto como ser humano y no como mono salvaje. Respete el reglamento de tránsito y no pague mordidas. No malacostumbre a los agentes dándoles para “el chesco”. Qué bonito sería que nadie rebasara por la derecha y que los camiones respetaran las paradas, ¿verdad? Empiece por usted.
  • Manténgase informado. Si a usted sólo le interesa ver las telenovelas y el futbol, entonces estamos en serios problemas. Un buen ciudadano necesita estar informado para saber lo que acontece en los ámbitos local, nacional e internacional; para poder tomar mejores decisiones; y para poder elegir a sus gobernantes con base en argumentos sólidos, entre otras razones. Actualmente hay opciones diversas para seguir las noticias, puede ser la televisión, la radio, la prensa escrita o internet.  Ya no hay pretexto para no hacerlo. Que no lo agarren de bajada, ¡infórmese!
  • Respete la propiedad ajena. Rayar los coches de los demás no es buena idea. Ni tampoco lo es robarse el periódico del vecino o dejar que su hijo ande grafiteando las casas de toda la colonia. ¿Le gustaría que a usted le hicieran lo mismo?
  • Proteja a la naturaleza. Ya no estamos para andar desperdiciando agua o energía. Hoy, existen muchas formas para reducir o evitar la contaminación. Infórmese sobre cómo llevar una vida sustentable. Cada vez es más fácil y divertido. ¡Y está de moda!
  • No discrimine. Es posible que usted no esté de acuerdo con las creencias o el estilo de vida de otras personas, pero esto no es razón para andar discriminando a la gente. Sea civilizado y tolerante. Ya no estamos en la Edad Media. Antes de prejuzgar a alguien y quererlo mandar a la hoguera, mejor infórmese sobre su condición. Tal vez resulte que tenga mucho más en común con esa persona de lo que usted pensaba.  
  • Sea criticón. Sí, pero en el buen sentido. No se trata de criticar por criticar, sino de evaluar, exigir y también proponer. Recuerde que para poder ser crítico, primero necesita estar bien informado.
  • Participe, no se quede echado en su sillón. Muchos nos quejamos de todo, pero pocos hacemos algo. Póngase de acuerdo con sus vecinos para mejorar el lugar donde vive, recolecte fondos para personas discapacitadas, participe como voluntario en organizaciones, eduque a otros sobre temas diversos. Hay mucho por hacer.


¿Cómo ve, querido lector? ¿Verdad que no está tan difícil? Le propongo que desde hoy nos pongamos a realizar estas pequeñas pero significativas tareas para ser mejores y, de paso, lo invito a que todos los miércoles lea esta columna que le traigo a usted con harto cariño y dedicación. ¡No me falle!


- Amaya  

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