domingo, diciembre 11, 2011

El pulgar es el nuevo índice

Hay días que me siento un poco mejor y encuentro el ánimo para ponerme a escribir, pero entonces me resulta difícil sentarme en la cama y encontrar una posición que no sea muy incómoda para mí. 
Justamente tratando de lidiar con ese problema, recibí un paquete lleno de revistas Etiqueta Negra que Lizzy me mandó desde Perú. Fue como una señal: El primer texto que leí es precisamente de la autoría de Lizzy y tengo que confesar que me identifiqué tanto con él, que me temo que voy a tener que escribir historias completas desde el celular de ahora en adelante. 
Los teléfonos celulares no inventaron el pulgar, pero hoy el dedo gordo controla el mundo desde el teclado de una Blackberry. ¿Hay algo más inútil que una mano sin pulgar? Sin ellos no podemos abrir una puerta, tomar un café ni contar hasta cinco. En la calle, mientras el dedo medio insulta y el índice contrata un taxi, el gordo es el único que puede conseguir un viaje gratis. En la geopolítica de la mano, el pulgar tiene carácter separatista: es el único que se opone yema a yema con el resto de los dígitos. Newton dijo que el diseño prodigioso del pulgar era prueba irrefutable de que Dios existe. Sólo gracias al dedo gordo tenemos la precisión manual que nos distingue de los simios. Dicen los quirománticos que al presionar el pulgar se activan el intelecto y la creatividad pues en él residen el razonamiento lógico y el poder de la conciencia. En Japón se venden millones de keitai shosetsu, esas novelas escritas con los pulgares en el teléfono celular. Pronto publicaremos obras completas hechas con el dedo gordo. La agilidad del pulgar es un síntoma de juventud. Ayer los pulgares se quedaban dormidos sobre la barra espaciadora en las duras lecciones de mecanografía; hoy están siempre despiertos y al acecho sobre los teclados del teléfono celular. ¿Dónde estarán los pulgares pasado mañana? Su protagonismo es el augurio de una nueva era. Cada vez miramos menos a los ojos y atendemos más las palabras que aparecen bajo el dedo gordo. Pronto atribuiremos todos nuestros éxitos y fracasos al tino de los pulgares al teclear. Hace millones de años su independencia del resto de los dedos de la mano nos ganó un peldaño en la escalera darwiniana. Hoy basta un pulgar certero para seducir a tu hombre y contentar a tu jefe desde el teclado de una pantalla de bolsillo. Mick Jagger lo anunciaba con los Rolling Stones en el himno Under my thumb: la chica que te hace sufrir se convierte en tu mascota cuando la tienes bajo el pulgar. En el futuro, quien no lo sepa usar, será un verdadero simio.
Lizzy Cantú
lc[@]etiquetanegra.com.pe
Publicado en Etiqueta Negra No.93 Febrero 2011

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