jueves, junio 15, 2006

Celos

Es una ola de calor que va llenando tu cuerpo poco a poco. Es un taladro que va sin piedad al corazón. Es una piedra en la garganta. Un sabor amargo. Nos nubla la vista y nos tiñe de sangre los ojos. Bloquea el oído y le hereda un zumbido que no cesa. Se anida en la mente, se apodera de ella. Se incrusta en las neuronas y les inyecta imágenes grotescas. Nos tortura. Nos martiriza. Nos fatiga y se lleva hasta la última gota de cordura.
Lucha constante. Batalla ruin. Guerra en las entrañas... La razón sólo yace ahí, desangrándose lentamente sin esperanzas... Malditos celos, ¿qué han hecho de mí? Me han convertido en la antítesis de la luz. Nada más parecido a un ogro furioso. Una bestia salvaje, indómita. Un ser pasional y brutal a la vez.
Siento el pecho gangrenado y resulta ya imposible detener este veneno. Es como un cáncer, como una prisión. Un infierno. Punzadas de dolor me arrebatan esa paz que anhelo. La tranquilidad es ahora una utopía y la libertad tan sólo un sueño lejano.
Y sin embargo, todo el tormento podría borrarse en un instante con dos palabras de su boca. Con la magia del lenguaje...
- Amaya

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