martes, septiembre 16, 2008

Mérida

Blanca ciudad que invitas al andariego con tu suave oleaje y el cálido vaivén de una hamaca a las tres de la tarde.
Tu sonrisa es perfecta aunque los años ya comienzan a hacerse notar en tus calles cansadas. Tus barbas reverdecen en parques llenos de vida, testigos de mil momentos y de mil sabores.
Tu corazón vibra al son de tu gente, poseedora del oro más verde y del sol más ardiente, guardiana de México. Orgullo centenario.
La historia nunca te olvida, la música llena tus entrañas, al igual que los olores más deliciosos y la manta más fresca.
Raíces precolombinas que se enredan en el tiempo, en todos los rincones de tu existir. Memorias fugaces de carabelas. Armaduras portentosas e implacables de siglos pasados. Rostros nuevos que se confunden en tus plazas.
Nunca perdiste la cordura.
Tienes el porte de una reina, solitaria irremediable.
- Amaya

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